Crónica Black is Back 2017



El pasado 17 de Junio tuvo lugar en el Conde Duque de Madrid la sexta edición del festival Black is Back Weekend, y Rockeros Cabreados no quiso perdérselo asistiendo al primer día del evento.

En una más que calurosa tarde de sábado y rondando los 40 grados, el festival abría sus puertas a las 18:30 h. Poca gente entró de primeras, ya que las altas temperaturas y la hora y media que faltaba para el primero de los 4 conciertos del día invitaban a quedarse en una terraza cercana refrescando el gaznate y cargando electrolitos para lo que vendría más adelante. Acercándose la hora para que The Lucilles empezaran a dar caña al asunto, se formó una cola interesante para entrar al recinto, debido a las buenas medidas de seguridad del evento. Dados los tiempos que corren se agradece sentirse seguro dentro de un festival, y más viendo el cachondeo que hubo el día de los Guns and Roses en lo que a seguridad se refiere. Después de sentir el cariñoso cacheo del personal de seguridad  y una vez conseguida la pulsera del festival (bastante molona por cierto), nos metimos de lleno en la experiencia Black is Back.

Antes de nada, decir que la entrada con gastos de gestión se quedó en 38,5 euros por un día de festival. Un precio muy bueno a mi entender para disfrutar de 4 grupos y muchas horas de buena música (y estando rápidos podríamos haber comprado la entrada a mitad de precio). El bono por los dos días era de 50 euros más los siempre presentes gastos de gestión, y lo más importante: Precios populares y entrada gratuita para niños de 0 a 12 años. Además los menores de entre 13 y 17 años pagaban la mitad.  Que hay que cuidar la cantera. Este último punto me encantó, porque veías a gente de todas las edades y sobre todo a familias enteras disfrutando de la música. Hay que transmitir a los más jóvenes la buena música que si no pasa lo que pasa, que cada vez hay más malumas y pitbulls. Muchos niños no olvidarán fácilmente la experiencia del sábado.



El recinto contaba con una zona con tiendas donde podías comprarte ropa, una camisa hawaiana guay, arte o bisutería. También había un número suficiente de meódromos portátiles para aliviar la vejiga en el punto más alejado para no estropear las fosas nasales de los asistentes al evento. Un par de puntos con coches de los patrocinadores del evento, y el pequeño pero funcional puesto de merchandising donde poder comprar un disco o una camiseta de los grupos del día. Había una larga barra en la que se pagaba con unas fichitas como de Monopoly, previamente adquiridas en otros stands, y que como siempre se quedó corta. Da igual cuantos kilómetros pongas, que las barras en estos eventos nunca son lo suficientemente largas. Además había unos cuantos foodtrucks de hamburguesas, crepes, perritos y de más, que hacían que el recinto estuviera vivo todo el rato con un ir y venir de gente. Como detalle decir que un mini de cerveza “La Virgen” te salía por 8 euros.

Al otro lado el escenario estaba la zona vip, y en el centro de la plaza el cuadrilátero con la mesa de sonido, luces y unos dj´s que se encargaban de amenizar con un gran gusto musical el tiempo entre concierto y concierto. Un gran acierto que hacía que no dejaras de bailar en ningún momento y que la gente se lo pasara muy bien.

Bajo el lema “Sensational Rhythm `n` soul weekend” estábamos deseando empezar a sentir como la música invadía nuestros cuerpos y no podíamos dejar de bailar. Así que sin más dilación y después de unos buenos estiramientos de flectores, a las 20h empezaron a tocar The Lucilles. Un concierto de una hora en la que pudimos comprobar que ahí hay un gran grupo para rato. Una pena que al hacer tanto calor y ser el concierto más tempranero todavía estuviese el recinto un poco vacío. Pero The Lucilles lo dieron todo igual que si hubiese estado el recinto a rebosar.  El buen rollo, el gran sonido que sacaron (todo el que ha tocado alguna vez sabe lo difícil que es que tantos instrumentos suenen tan compactos y estén tan bien nivelados) y una gran voz nos hicieron darnos cuenta de que iba a ser un gran día. Y de hecho todo lo anterior descrito fue la tónica de los conciertos. 

Después de media hora para cambiar equipos amenizada por los Dj´s empezaba el segundo concierto a las 21:30. Sí amigos, puntualidad inglesa en un festival español, Óle!


El grupo Shirley Davis & The Silverbacks saltó al escenario, y después de un pequeño tema instrumental salió a cantar con una mega Flow Shirley.  La australiana no dejó indiferente a nadie con su calidad y potencia vocal, acompañada de una gran banda que tocaba en bloque con un sonido muy sólido y bien equilibrado. Soul en estado puro, sin gilipolleces.  

El sol empezaba a irse y la temperatura empezaba a bajar ligeramente, así que después de otros 30 minutos de amenización, a las 23h saltaban al escenario Stone Fundation. Llegados desde las Midlands, se les vio desde el principio que venían a pasárselo bien. Trompetas, saxofón, batería, bajo, guitarra, pianista y voz tocaban como deberían hacerlo todos los músicos, disfrutando como niños. El cantante estuvo muy participativo con el público en todo momento, y entre canción y canción soltó algunos discursos bien preparados. Un sonido muy limpio y una ejecución magnifica hizo que la gente disfrutara muchísimo de esta mezcla entre jazz y soul. Un servidor se quedó con ganas de más así que no dudaré en volver a verlos si se me presenta la ocasión.


Y después de algo más de media hora (el único retraso en la programación) sobre las 00:40 y unos 30 grados ahora sí que sí, llegó el momento álgido de la noche. 

Los Vintage Trouble salían al escenario después de la pertinente presentación y sus saludos protocolarios entre ellos. Como siempre trajeados para la ocasión, y preparados para  empezar con la lección de cómo tiene que ser un directo.  Esta vez eran uno más, pues a los 4 integrantes de siempre Ty Taylor-voz, Nalle Colt-guitarra y coros, Rick barrio Dill-bajo y coros y Richard Danielson-batería, percusión y coros, se ha unido un pianista-corista. Si nunca vimos carencias ante los solos del sensacional Nalle, ahora esos momentos quedan mucho más rellenos con el acompañamiento del piano, lo cual aunque no era necesario se agradece. 

El propio Ty Taylor describió el grupo como una mezcla entre el soul, el rock y el blues como un “imagina a James Brown cantando para Led Zeppelin y te harás una idea de nuestro sonido”. Ante eso nada más que añadir señoría. Descargaron toda su fuerza durante la hora y media que duró el concierto. Al principio tuvieron que hacer varios retoques en el sonido desde la mesa de mezclas para que todo sonase perfecto pero el resultado fue muy bueno. Eso sí, todavía no han inventado un micro que pueda sobrevivir a Ty. No solo canta como los ángeles, sino que también derrocha energía por los cuatro costados y no puede estarse quieto ni un momento. No para de bailar y dar saltos, y de hecho ahora también toca el trombón en algunas canciones. Se tiró al público cada vez que pudo. El tener un cable de unos 20-30 metros le ayudaba, hasta que en una de sus canciones más míticas “Run like the river” directamente cogió un micro inalámbrico y se recorrió todo el recinto llegando al final del público y volviendo al escenario pasado de mano en mano, surfeando por encima de la gente. También aprovechó para hablar mucho con los asistentes. Alabó la ciudad de Madrid, y habló siempre sobre el entendimiento, el respeto y la paz. 


Tocaron canciones míticas como Pelvis Pusher, Blues Hand Me Down, Not Alright by Me y Run Like The River con la que terminaron un concierto apoteósico. Siempre dejan un gran sabor de boca. Ese regusto que te deja el saber que has presenciado un espectáculo único y que siempre que pasen por aquí ahí estarás tú dándolo todo al igual que ellos. Una simbiosis perfecta que solo la música puede conseguir.

Y así el día terminó. Abandonamos el lugar con una gran sonrisa en la cara y un poco tristes por no poder disfrutar del segundo día del festival.  Esperamos con muchas ganas la edición del año que viene. Mientras tanto ya sabéis, apoyad la música en directo y que esto no pare nunca!!!

Se despide de vosotros…

Mike, un Rockero Cabreado. 

Fotos del evento: aquí

P.D.: Días después nos enteramos que el grupo tuvo que cancelar sus conciertos de Valencia y Barcelona porque el guitarrista Nalle Colt sufrió un ataque epiléptico después del concierto en Madrid mientras volvía al hotel, y tuvo que ser operado en un hospital madrileño por la rotura del mentón. Esperemos que se recupere muy pronto y puedan seguir con la gira europea sin problemas. Des aquí le deseamos lo mejor.

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