Corazones Electricos

Este año el panorama musical nos ha brindado varias sorpresas, y una de ellas es sin duda el disco homónimo del grupo Corazones Eléctricos. Un disco que nos ha gustado, y mucho en su totalidad. Es de esos discos que desde el primer segundo te enganchan y no lo sueltas hasta su fin. Guitarreo a tope, riff cañeros, melodías pegadizas… No exagero cuando digo que es de lo mejor que he escuchado este año.

Cuando lo escuché por primera vez, rápidamente me di cuenta de que poseía una madurez abrumadora para ser el primer disco de una banda.  Y así es como descubrí que detrás de esa pedazo de voz desgarrada estaba Pau Monteagudo, el que fuera cantante en Uzzhuaïa. Un proyecto con una larguísima trayectoria y unos cuantos discos a sus espaldas, con el cual no tratéis de buscar similitud porque no lo hay.

Este es un disco de rock&roll del de toda vida con un toque moderno. Recuerdan en algunos aspectos a AC/DC, Tom Petty, y por poner una similitud del panorama nacional, a Los Zigarros. Destacan varios aspecto, entre los que sin duda alguna están el guitarreo, las melodías y las letras. Tengo muy claro que el señor Pau se ha echado el proyecto sobre sus espaldas, y eso se nota en las composiciones. Además ha sido genial descubrirle como guitarrista. El trío lo completan Kako Navarro al bajo y Victor Traves a la batería. Son solo 3, pero os aseguro que no les hace falta más.


El disco es bastante dinámico, y aunque empieza muy arriba, a partir de mitad del LP descubrimos canciones más lentas y en otros registros. Sorprende, y no te aburres con él. Es curioso cómo han querido plasmar en el disco la realidad de su directo. Los solos están grabados en estéreo para no echar en falta otra guitarra, y acompañados por un bajo gordote y con distorsión cuando es necesario para no perder pegada. La grabación tiene un sonido impecable, y además… ¡está grabado en directo! Otra sorpresa más para mí. Han debido de echarle bien de horas en el local para conseguir este resultado.

Ante este panorama no pudimos resistirnos y acudimos el pasado 18 de Mayo a la presentación del disco en el Hard Rock de Madrid. El disco apenas tiene unos pocos meses de vida y un par de conciertos, pero lo que vivimos fue fantástico. En la pequeña sala poco más de un treintena de personas para ver a un  grupo apenas conocido y un jueves por la tarde-noche. ¿El resultado? Un concierto impecable. 


Acostumbrado a ver bandas con 4 y 5 componentes, tenía mis dudas sobre si sonarían contundentes. Pero al poco de arrancar las dudas se desvanecieron. Suenan como un muro. Muy compactos. Destacable la solidez de la batería y la contundencia del bajo, que no dejaba que hubiera ningún vacio ni siquiera cuando llegaban los solos. No se echaba de menos nada más. Con uno de cada era más que suficiente. Quedé bastante sorprendido con el control de la voz de Pau y de cómo a la vez tocaba la guitarra con pegada (o sutileza cuando era necesario). Un sonido muy trabajado, y una interpretación aún mejor si cabe que el disco. Una concierto grandioso para un día triste en el que el cantante Chris Cornell nos dejó. Pau no quiso dejar pasarlo y le brindó tributo tocando Black Hole Sun.

Como veis me deshago en halagos con este grupo, y no es para menos. Doy por sentado que el año que viene les veremos llenando un teatro Barceló o un Joy Slava.

 ¡Saludos Rockeros!



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